Unidad 2. S6. Actividad 2. Planeación y
aplicación de entrevista.
Antecedentes del
entrevistado.
Macario Schettino es director de Investigación y Programas
Doctorales del Tec de Monterrey. Estudió la carrera de Ingeniero Químico y de
Sistemas en el ITESM- Monterrey; la maestría en Economía en el CIDE, y el
doctorado en Administración del programa ITESM-Universidad de Texas en Austin. Se
ha desempeñado como Coordinador de Planeación del Gobierno del Distrito
Federal, así como asesor en organismos públicos, privados y sociales.
En el área académica, ha sido profesor-investigador en El
Colegio de México y el Tec de Monterrey, en donde también fue Director de
Investigación y Doctorados. Ha sido miembro del Sistema Nacional de
Investigadores.
Transcripción de la Entrevista.
¿Qué
opina con respecto a los recientes datos de baja de Inversión Extranjera en
México?
López Obrador no tenía enfrente ni un cambio de reglas ni
una recesión del principal cliente, pero tomó la absurda decisión de cancelar
la construcción del NAIM, en octubre. Al mes siguiente, la inversión caía 2.4%;
en diciembre, la caída fue de 6.4%. El nivel del índice de inversión en
diciembre fue de 103 puntos, inferior al promedio de 109 en que estuvimos de
enero a octubre. No hay indicios de que haya mejorado en los primeros meses de
este año, porque sus componentes –vehículos, maquinaria y construcción– o están
parados, o han caído las ventas. Si no hay cambio en la tendencia, la inversión
caerá 5% en el primer trimestre, y posiblemente sea similar en todo 2019.
Es muy importante comprender que la caída en inversión no
resulta de asuntos económicos ni internos ni externos, sino de la pérdida de
confianza de los inversionistas. Si ésta se recuperase, podríamos ver datos muy
diferentes. Pero recuperar la confianza no es una cosa sencilla, y es muy
probable que, si ocurre, tarde meses en cristalizar. El golpe que significó la
cancelación del NAIM, sumado a los ilusos proyectos del gobierno (refinería,
Tren Maya), y a la conferencia mañanera, que sólo siembra confusión, han
convencido a los inversionistas de que México no es confiable, de forma que
sólo con rendimientos exorbitantes estarían dispuestos a colocar aquí su
dinero.
¿Qué
opina respecto al enfoque económico del nuevo Gobierno?
La cancelación de un aeropuerto moderno, con 40 por
ciento de avance, para sustituirlo por una patraña inexistente, a la que acaban
de encontrarle un cerro, es evidencia de necedad e incompetencia, así como
indicio de corrupción. La insistencia en construir una refinería en contra de
la opinión de todos los expertos, lo mismo. La permanente confusión entre
justicia y legalidad, promovida desde el poder, no es sino confirmación del
autoritarismo ramplón. La destrucción de toda la política social: educación,
salud y combate a la pobreza, para reemplazar con transferencias directas,
muestra flagrante de clientelismo.
La caída de inversión debería preocupar, porque no hay
otra fuente de crecimiento a la vista. El gasto del gobierno será inferior este
año, en parte porque así ocurre el primer año de gobierno, especialmente con un
partido distinto y, sobre todo, ahora que desplazaron a la mayor parte de las
personas que sabían que hacer, y en parte porque las transferencias no tienen
un impacto en el PIB, salvo cuando se transforman en consumo de los receptores.
El tema de fondo es el siguiente: si la inversión no se
recupera y continúa la trayectoria actual, la economía se contraerá. Y no veo
cómo habría más inversión con la forma actual de gobernar. Eso cuesta destruir
la confianza con una decisión absurda.
¿Cuál
es su perspectiva en materia económica a corto plazo?
Es difícil imaginar otro comportamiento, porque es muy
evidente la contracción de la inversión, el consumo y el gasto de gobierno. La
única fuente de crecimiento, por lo tanto, serían las exportaciones, pero
precisamente las manufacturas dejaron de crecer en diciembre, y si consideramos
las huelgas en Tamaulipas y el paro de trenes en Michoacán, es difícil tener un
enfoque prospectivo bajo estas condiciones. Parece no haber duda, hemos entrado
en la primera recesión originada en México desde 1996.
La conclusión es simple: no hay cómo revertir la
tendencia. Si tenemos suerte, puede mantenerse donde está, con contracciones
leves, trimestre a trimestre, pero no más que eso. Si fuese así, estaríamos
cerrando 2019 con un crecimiento nulo. Nadie quiere pronosticar eso, y la
esperanza nos hace a todos hablar de un crecimiento bajo, digamos ligeramente
inferior a 1 por ciento anual.
En 2020, muchos esperan una recesión en Estados Unidos.
Aunque no la haya, la campaña electoral, en la que Trump nos volverá a agarrar,
presionará nuevamente el tipo de cambio, pero ahora en condiciones mucho más
frágiles. El costo de la necedad política, la cerrazón ideológica y la
incapacidad operativa, es evidente.
¿Podría
comentarme su punto de vista sobre el tema de Precios de garantía?
El efecto de las decisiones gubernamentales es ya
bastante severo. Sigo sin saber si es simple incompetencia o perversidad, pero
la acumulación de errores ya nos está costando mucho. En breve recuento, en
octubre se anunció la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto
Internacional de México (NAIM), y se jugueteó con la prohibición legal de
comisiones bancarias; en diciembre se confirmó el fin del aeropuerto y se
realizó una oferta para evitar una catástrofe con los bonos emitidos para financiar
su construcción; aunque el Presupuesto fue razonable, los problemas asociados
con el abasto de combustible, incluyendo el transporte vía pipas en lugar de
ductos, pone en riesgo las cuentas de Pemex. Ese riesgo, sumado a un mal
desempeño en el viaje en búsqueda de recursos (road show), elevó el costo de la
deuda de la empresa. Hacienda no ha explicado cómo estos eventos golpearán su
recaudación (IEPS).
Aunque no es fácil traducir estos asuntos en números,
porque no tenemos información suficiente, las agencias internacionales ya
redujeron las estimaciones de crecimiento para México en 2019. Para el FMI,
será de 2,1 por ciento, mientras el Banco Mundial apunta más bien al 1 por
ciento. Las estimaciones en México se encuentran entre ambas cifras, pero hasta
ahora con base en anécdotas de inversión privada, porque las cifras agregadas
aún no existen.
En cualquier caso, hasta este momento todo indica que
tendremos el año de menor crecimiento desde 1996, excluyendo los choques
externos, es decir, las recesiones estadounidenses. Después de la crisis de
1995, que fue nuestra, la economía creció a un promedio de 5,3 por ciento el
resto del sexenio de Zedillo. Después de la recesión estadounidense 2001-2003,
el crecimiento promedio fue de 3,6 por ciento con Vicente Fox. Excluyendo la
Gran Recesión 2008-2009, crecimos con Calderón 3,7 por ciento cada año. Peña
Nieto no tuvo golpe externo, y en su sexenio el crecimiento fue de 2,3 por
ciento (hasta octubre 2018). El peor año de Peña Nieto fue el primero, con un
crecimiento de 1,4 por ciento.
En este momento tenemos muy poca información estadística
de la nueva administración, pero la caída de empleo en diciembre es pésima
señal. Las estimaciones del costo de la 'estrategia' de Pemex no ayudan, ni
tampoco lo hace el incremento en servicio de deuda por percepción de mayor
riesgo.
En este contexto, el incremento de transferencias del
gobierno, tales como subsidios a grupos y los precios de garantía por los que
me preguntas, se convierten en una idea sumamente riesgosa, porque no
incrementa el crecimiento, pero sí debilita las finanzas públicas. Si éste
sigue siendo el rumbo, apueste que 2019 será el peor año desde la crisis de
1995, por voluntad propia…
Fin de la entrevista.


Muy interesante tu aplicación de entrevista compañero, el Sr. Macario Schettino un hombre con mucho conocimiento y buena información para que pudieras complementar todo..sigue así y mucho éxito
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